La tejonera, de Cynan Jones

Analizamos esta novela editada por Turner

“La tejonera” es la historia de dos hombres destinados a encontrarse. Uno de ellos es Daniel, un viudo reciente que se afana en sacar adelante, ya él solo, el trabajo de su granja. El otro sólo recibe el nombre de “El hombre corpulento” y es un cazador furtivo que entrena perros para acosar y cazar tejones. Lo que diferencia a ambos hombres es su actitud ante la vida: mientras Daniel representa la lucha porque la vida persevere (le vemos alimentando animales, ayudándolos a parir, preocupado por la cosecha), “El hombre corpulento” es el símbolo del desprecio por la naturaleza o, mejor aún, de la consideración de ésta como un útil, como una herramienta para saciar la propia codicia.

Con este argumento, Cynan Jones edifica un libro con voluntad de fábula moral. Construido a base de breves parágrafos (que recuerdan a los versículos bíblicos), y con un lenguaje escueto, sobrio, sin apenas adjetivos, el autor nos presenta un mundo rural alejado del ideal bucólico; un mundo caracterizado por la crueldad, la dureza y la vida reducida a mera supervivencia; una supervivencia conseguida a base de rutinas funcionales sancionadas por la tradición y cuya moralidad casi nadie se cuestiona.

Es, precisamente, en medio de ese paisaje desolador, en medio de esa crueldad y esa dureza, donde Daniel trata de aferrarse a la ternura del recuerdo de su mujer y a la lucha por la vida. Su mezcla de nostalgia, tenacidad e ira contenida son el contrapunto a un entorno que parece sancionar, hasta con la muerte, a los más débiles.

Y esa oposición entre la crueldad y la ternura, entre el hombre que daña y el hombre que lucha por la vida, compone un cuadro naturalista donde la esperanza y la violencia ocupan su lugar exacto; un cuadro gris que sólo al final adquiere cierta luminosidad. Porque ésta es, ya lo hemos dicho, una fábula moral que, como tal, no prescinde de su moraleja.

Quizás sea ese final lo único que, a quien esto escribe, le desentona. Personalmente, hubiera preferido que Jones conservara la crueldad hasta el punto y final. Con todo, “La tejonera” es un libro brillante por momentos, siempre tenso y desasosegante y, con todo, conmovedor en su presentación de la lucha por la supervivencia de hombres y animales. Merece la pena leerlo.

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