Hacer el bien, de Matt Sumell

Analizamos esta irreverente novela editada por Turner

Si un grupo de amigos se reuniera en un bar a rememorar (con la consabida fanfarronería) sus vicios, sus fracasos, sus anécdotas más divertidas, sus noches de juerga… lo que saldría sería una novela similar a esta. Una obra en la que el protagonista, Alby, comienza a narrar, partiendo de la muerte de su madre, todo aquello que ha ido mal hasta aquel momento y todo lo que fue mal después.

“Bueno, pues antes de licenciarme estuve estudiando matemáticas hasta que intenté demostrar a Kate Damon, utilizando un razonamiento indirecto, que tenía que salir conmigo. No funcionó, y me di cuenta de que con las matemáticas no iba a conseguir lo que quería, así que dejé los estudios y empecé a beber un montón”

Las historias que narra Alby se mueven siempre en ese mismo tono gamberro/cruel/nihilista, sin cambios de registro. Las historias se ofrecen como escenas deshilvanadas, como fractales de una gran historia no ordenados cronológicamente. Lo que comparten esas escenas, como decíamos, es el tono y un personaje, Alby, que no parece avanzar (la propia estructura lo impide) hacia ningún desenlace o moraleja.

Alby, que tiene problemas con el control de la ira, que toma pastillas, que bebe mucho (su obra en estos aspectos se puede enmarcar en lo que se conoce como Alt Lit), sólo muestra amor hacia los animales; un amor que se debe a que los ve indefensos y que lo necesitan, como él mismo admite. frente a unos humanos a los que golpea, desprecia, ignora… porque ni están indefensos, ni mucho menos lo necesitan.

En suma, esa necesidad de ser necesitado es lo que mueve a Alby de un lado para otro a lo largo del libro que se sostiene, fundamentalmente, por ese tono gamberro y desinhibido, con un trasfondo de familias y sociedades desestructuradas, que recuerda a series como Shameless.

“Estoy muy a favor de los analgésicos, aunque en mi caso prefiero los que vienen en frasco. O los vasos de cerveza o de whisk. O las mujeres”

Pese a algún capítulo prescindible (pienso en concreto en el titulado “preguntas y respuestas”) el libro puede resultar muy atractivo para aquellos a quienes les gusten los protagonistas brutalmente honestos, gamberros, violentos, con problemas de adaptación social (y las consiguientes consecuencias) y una relación enfermiza con la familia y, en general, con los seres humanos. Si lo que se busca, por el contrario, es una trama unívoca, que avance en el tiempo, o una novela que abarque diferentes registros narrativos, “Hacer el bien” no será una buena apuesta.

En cualquier caso, estamos ante un libro que difícilmente dejará indiferente a quien lo lea: se amará o se odiará a Alby, se amará u odiará la propuesta de Matt Sumell. Pero será difícil no opinar.

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