Un libro sobre una mujer libre que solo rindió cuentas mediante su trabajo y su talento

Una mujer que tuvo que demostrar que podía ser una mujer libre, que solo rendiría cuentas a los demás mediante su trabajo y su talento.

Pocos nombres tan reconocidos a nivel científico como el de Marie Curie, ejemplo para todas las mujeres que desean abrirse camino en un mundo que ha sido habitualmente masculino como es el de la investigación científica.

Nacida en una familia venida a menos y en un país, Polonia, sometido al férreo control del Imperio ruso, Marie Curie, fue la más pequeña de su casa y ya desde niña tuvo que enfrentarse a grandes retos, como superar la muerte temprana de su madre, lo que la causó un debilitamiento mental.

No sería su único obstáculo en la vida. Extranjera sin medios en París, la capital de la modernidad, tuvo que trabajar de institutriz por una miseria para pagar sus estudios en la universidad.

En recorrer estas dificultades y en detallar los logros de Marie Curie se centra Marie Curie. El rayo que no cesa una obra colectiva que ha coordinado el licenciado en física Eugenio Manuel Fernández Aguilar y que edita el sello Pinolia.

Mujer en un mundo de hombres, Curie tuvo que luchar toda su vida para lograr el reconocimiento social y científico que le correspondía. Pero al final, Curie acabó convirtiéndose en la primera mujer en ganar un premio Nobel. De hecho, fue la única mujer en ganar el premio en dos campos diferentes, y, por si fuera poco, la primera mujer docente en la célebre Universidad de la Sorbona.

Una mujer que tuvo que demostrar que podía ser una mujer libre, que solo rendiría cuentas a los demás mediante su trabajo y su talento.

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