Naufragios, de Álvar Núñez Cabeza de Vaca

En pleno debate político sobre la conquista de América y el papel de los españoles en el nuevo mundo, conviene, lejos del ardor y el infantilismo de ciertas manifestaciones políticas, acercarse a los documentos de primera mano que dejaron exploradores, militares y evangelizadores de la época. Sabiendo, como es obvio, que son el punto de vista del conquistador, pero que contienen también (y es el caso de este libro) mucha información sobre el estado de la América precolombina y sobre el papel de los españoles en las primeras décadas tras el llamado descubrimiento.

El libro “Naufragios”, de Álvar Núñez Cabeza de Vaca (Cátedra, 2018) narra la odisea por el desierto texano y nor-mexicano de un grupo cada vez más pequeño de náufragos españoles que habían partido en el primer cuarto del siglo XVI de nuestro país para conquistar la región que hoy es Florida.

A lo largo de 8 años, Cabeza de Vaca y sus compañeros recorrieron casi de punta a punta el Sur de los Estados Unidos. Fueron perseguidos por los indígenas, esclavizados por estos, practicaron el canibalismo y curaron con soplos e imposición de manos en nombre de Cristo, hasta arrastrar multitudes tras de sí que los veneraron como a dioses. Pero, sobre todo, fueron testigos de la vida de una población que en la región de Florida apenas acababa de salir del paleolítico y que en la zona del pacífico mexicano había alcanzado unas cotas de desarrollo cultural y económico bastante elevadas.

Nos cuenta el cronista, además, cómo más allá de bandos y posiciones maniqueas, existían los indios esclavistas y también los cristianos llegados a América sin más afán que el de hacer fortuna rápidamente y cargar de cadenas a los nativos; pero también las comunidades generosas, capaces de dar lo poco que tenían a quienes no conocían y hombres como el propio Álvar capacitados intelectual y espiritualmente para denunciar el maltrato que en nombre de la corona se estaba llevando a cabo sobre los indios, que en ciertas zonas donde la presencia de los “cristianos” era ya más fuerte habían abandonado sus poblados y huido a las montañas para evitar ser convertidos en esclavos.

Relato de aventuras, crónica antropológica, viaje heroico y en cierto modo místico, divertido en muchas ocasiones (uno no puede evitar considerar la peripecia, y casi el gafe, de cabeza de Vaca, desde el punto de vista del humor) el libro debería ser, con la relación de Fray Bartolomé de las Casas, lectura obligatoria para políticos de gatillo fácil, patriotas de uno y otro lado del atlántico y en general por todos aquellos que, además de en base a eslóganes, quieran hablar de la conquista en base a datos y hechos.

Con Álvar Núñez Cabeza de Vaca aprenderán algo que toda persona adulta debería saber: que el mundo, la realidad, es muy compleja, y casi nunca admite posiciones maniqueas. Y menos cuando estas responden a intereses no culturales o de (lícita) recuperación de la memoria, si no electorales. La cura contra el eslogan fácil y la demagogia son, como siempre, los libros.

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