Esta historia comienza hace diez años, cuando Eduardo Lago publicó su novela “Llámame Brooklyn” ganando con ella el triplete: Premio Nacional de la Crítica, Premio Nadal y Premio Ciudad de Barcelona.
Ahora, Malpaso más que recuperar esta novela, que nunca estuvo desaparecida, lo que hace es volver a ponerla en el circuito, con un diseño tan cuidado como acostumbra y como excusa para que quienes no la leyeron aún o quienes la recuerdan con agrado se vuelvan a acercar a ella.
Llámame Brooklyn es una historia sobre el amor, el misterio y la pasión por la literatura, cuya trama puede resumirse así: después de la muerte de Gal Ackerman, su amigo, el periodista del New York Post Néstor Oliver-Chapman, se impone la tarea de reconstruir la novela que aquel dejó inacabada y cuyo título es “Brooklyn”. El destinatario de tal novela es una mujer: Nadia Orlov, de quien hace años que ninguno de los dos amigos sabía nada.
Para llevar a cabo el trabajo, Néstor cuenta con fragmentos de la novela, apuntes, notas, comentarios y en general un collage de materiales que unidos de una manera sólida son los que componen, a su vez, la novela “Llámame Brooklyn”, que en esencia no es otra cosa que la novela de reconstrucción de la novela.
Este juego metaliterario, muy bien llevado y que recuerda obras de las que hemos hablado recientemente aquí, se completa con un retorno a la infancia del muerto, los recuerdos que de éste tiene su amigo Frank Otero, la relación de aquél con Nadia y un ir y venir de narraciones, no ordenadas cronológicamente, que entroncan esta obra con la posmodernidad y que de nuevo nos hacen recurrir a nombres como los de Pynchon o Barth para que se entienda, un poco, de qué hablamos.
Una obra de la que podemos decir lo mismo que decíamos hace poco de “La muerte de mi hermano Abel“: hará las delicias de quienes consideren la literatura un deporte de riesgo y no será fácil, ni cómoda, para quienes se adentren en los libros con la única voluntad de dar un paseo… y entretenerse.
Para nosotros: una obra valiente y con pocos antecedentes (quizás ninguno tan logrado) en nuestro país.
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