Salimos del cine de ver Gladiator 2 y la duda nos asalta a todos: ¿eran realmente así los espectáculos del Coliseo?
El único modo que tenemos de saberlo es leyendo las crónicas de quienes los vieron con sus propios ojos, sentados en las gradas del anfiteatro o desde la misma arena.
Gladiadores, bestias y condenados: las crónicas brutales del Coliseo (Almuzara, 2024) ofrece, por primera vez en el mundo editorial, una recopilación de los testimonios más crudos e impactantes de los espectáculos anfiteatrales, escritos por la propia mano de quienes fueron sus testigos visuales, en algunos casos sus protagonistas.
Seleccionados, comentados y explicados por Alfonso Mañas, uno de los más reputados expertos mundiales en gladiatura y espectáculos anfiteatrales, este libro es el instrumento esencial y definitivo para saber cómo eran realmente los juegos de la arena.
Los romanos tenían un dicho, el hombre es lobo para el hombre (homo homini lupus est), y en ningún lugar era eso más cierto que en la arena del Coliseo, y de los anfiteatros del imperio, donde a lo largo de los siete siglos que duraron esos espectáculos murieron millones de personas (y de animales) de la forma más atroz, para el entretenimiento de otros.
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