Nil está llegando a una edad en la que todos le dicen que pronto será un hombre, pero ¿cómo se convierte uno en un hombre?
El protagonista del nuevo cuento de Joan Turu (Los hombres no lloramos, Carambuco ediciones, 2022) comienza a fijarse entonces en los hombres que le rodean, en los que encuentra en sus libros y cómic favoritos, en los que aparecen en la televisión en sus series de dibujos o en las películas de mayores.
Esos hombres son líderes, valientes, dominantes, temerarios, belicosos, competitivos, autosuficientes, fanfarrones, poderosos. Y desde luego no muestran sus sentimientos, hay colores como el rosa que jamás usan y, por supuesto, no lloran. ¿Debe ser él así para convertirse en un verdadero hombre?, se pregunta Nil.
El feminismo no solo ha ayudado a la sociedad a cuestionarse cómo se educa a las mujeres para que cumplan o encajen con cierto canon de belleza y o en ciertos roles de comportamiento. También ha ayudado a los hombres a replantearse su propia educación y las presiones sociales para cumplir con una determinada imagen de la virilidad.
Con un lenguaje adaptado a los más pequeños y una propuesta centrada en la crianza respetuosa y consciente, el dibujante y escritor Joan Turu ofrece en Los hombres no lloramos un relato para que también los más pequeños puedan liberarse y comenzar a ser ellos mismos, lejos de imposiciones, roles opresivos y estereotipos de género.
About Author
You may also like
-
Detective Ferruchi, una magnífica novela coral escrita por la autora revelación de las letras gallegas con la que descubrir que nunca es tarde para casi nada
-
Lluvias de estrellas, cometas, nebulosas y hasta el eclipse total de sol. Aprende a explorar el cielo de forma sencilla con Manual del astrónomo aficionado
-
¿Y si el sufrimiento fuera una oportunidad de aprender y avanzar en la vida?
-
Aviones de leyenda de la Segunda Guerra Mundial. De la hélice al reactor: los diez aviones que decidieron la guerra en el aire
-
Del Homo sapiens al Homo distractus. Una guía para recuperar el control del tiempo y la mente que las pantallas nos intentan arrebatar