Cuentos y prosas breves de James Joyce

Un gran libro, por lo tanto, para conocer, disfrutar y admirar a uno de los escritores más geniales del pasado siglo.

Este año se cumplen cien años de la publicación del Ulises de Joyce. Pero la genialidad del escritor irlandés se dejó notar más allá del inmenso collage de estilos y personajes de su obra magna. De hecho, hemos de reconocer que, en nuestro caso, somos enormes admiradores del Joyce de recorrido corto, especialmente de “Los muertos”.

Por eso, “Cuentos y prosas breves”, el volumen en el que Páginas de Espuma ha recogido, con su buen gusto y su calidad habitual las narraciones breves de Joyce solo puede parecernos una maravilla, un milagro de la edición. Porque no es fácil ni seguramente del todo rentable hacer llegar al público este tipo de obras.

El volumen recoge, por supuesto, todos los relatos de Dublineses, incluido el ya mencionado y magnífico “Los muertos”, probablemente uno de los cuentos más logrados del arte europeo. Pero también muchas prosas más.

Para empezar, las epifanías, cuarenta prosas breves que recuerdan al Kafka de “Contemplación” y que nos dejan acceder al Joyce más joven, apenas un observador que tomaba notas sobre el mundo que le rodeaba.

Le sigue en el libro El retrato del artista, primer boceto de lo que luego será el Retrato del artista adolescente, previo paso por el “Stephen Hero”.

Giacomo Joyce es un breve apunte que adelanta el “Ulises” y que es un homenaje al padre del autor. Por último, “Finn´ s Hotel” es un primer asomo a lo que luego sería el colosal e indescifrable Finnegans Wake.

El volumen se completa con un anexo que incluye fragmentos de tres cuadernos de Joyce (París, Pola y Trieste), fragmentos del retrato, dos cuentos infantiles escritos para su nieto y un documento poco conocido y a nuestro parecer de gran valor: el diario de Dublín de Sanislaus Joyce, hermano de James y quizá la persona, junto a Nora, que mejor lo comprendió.

No se trata, pues, de un libro al uso, ni siquiera de un volumen para leer a Joyce. Más bien, se trata de un volumen para vivir con Joyce. Sobre todo, porque cada apartado se acompañada de una nota biografía que nos sitúa al autor en el momento de componer cada una de las obras y nos explica cómo nace y a qué se debe cada fragmento, cada prosa breve, cada boceto no terminado. Un trabajo de Diego Garrido que vale su peso en oro y que contribuye a comprender mejor lo que, ofrecido en bruto, no hubiera sido fácil ni comprender ni apreciar.

Un gran libro, por lo tanto, para conocer, disfrutar y admirar a uno de los escritores más geniales del pasado siglo.