Miguel de Cervantes: Adán de los poetas

La crítica especializada coincide en que la importancia del poema “Viaje del Parnaso” (1614) (“por huir de la corte el vario estruendo”) del soldado, novelista, poeta y dramaturgo español Miguel de Cervantes (Alcalá de Henares, 1547 – Madrid, 1616), radica, sobre todo, en su dimensión autobiográfica. Esta lectura intertextual de arte y vida se hace con el tono irreverente que el autor del Quijote (1605) siempre mostró para presentar importantes acontecimientos históricos. En 2016, los lectores pueden volver a oír la voz de Cervantes en la edición que el doctor en Literatura por la Universidad de Navarra, Adrián J. Sáez, hace de sus Poesías para la editorial Cátedra.

Se sabe que el “Viaje” es un recuento de poetas y poéticas de la época, pero también un pretexto a través del cual se invita al lector a subvertir las convenciones genéricas. Reconocibles son las influencias del Quevedo de los Sueños en el empleo de visiones y alegorías (“vi la noche mezclarse con el día; las arenas del hondo mar alzarse/ a la región del aire, entonces fría”). Aunque nadie puede dudar del influjo de la Comedia de Dante en toda la composición, se intuye que el viaje al que su autor alude tiene que ver más con el exilio físico y espiritual que sufrió en vida.

Por otra parte, el poema pertenece al género panegírico, elogio de la poesía que, sin embargo, se aparta de las connotaciones teológicas que el término tuvo hasta ese momento. El “Viaje” se anuncia a sí mismo como una sátira, plagada de ironías; y nada más irónico que las listas que emplea, “nubes de poetas llenas/ sobre el bajel, que se anegara luego”. Contra la formalidad característica y la calidad extemporánea de los ditirambos académicos, la anti-academia cervantina proporciona una alternativa al canon tradicional.

El tema satírico de la obra es, pues, la vanidad del hombre en general, y la vanagloria de los rapsodas en particular. Cervantes se centra no sólo en la epopeya heroica como género, sino en un aspecto particular de este género: la parodia de la mitología clásica: “Llovió otra nube al gran Lope de Vega/ poeta insigne, a cuyo verso o prosa/ ninguna le aventaja, ni aun le llega.”. Los escritores son, pues, apeados de su trono, trasmutados en seres corrientes, incluso anacrónicos, con el atuendo y costumbres de la época.

Este año se cumple el 400 aniversario de la muerte del autor de La Galatea (1585). En comparación con su capacidad como novelista, a menudo se le considera un poeta mediocre, aunque él mismo siempre albergó la esperanza de ser reconocido por sus dotes líricas. Los comentarios sobre su propia poesía, especialmente los que expresa en el “Viaje”, son ambiguos: a veces, irónicamente modestos (“Yo, que siempre trabajo y me desvelo/ por parecer que tengo de poeta/ la gracia que no quiso darme el cielo”), a veces sarcásticamente orgullosos (“¡Oh Adán de los poetas, oh Cervantes!”).

Todo un esfuerzo el de Cátedra por rescatar ese poema y otros del proceso de fosilización crítica a los que han sido sometidos, para restaurarlos a su vitalidad y vigor original. Se incluyen en Poesías no sólo las dos célebres canciones a la Armada Invencible, sino también los sonetos, en particular “Al túmulo del rey que se hizo en Sevilla”. Entre sus poemas largos más importantes, el “Canto de Calíope”, la “Epístola a Mateo Vázquez”, y el aludido “Viaje”.

Se le dedica una amplia introducción y un apéndice de historia literaria, así como abundantes notas a pie de página que ilustran el medio socio-literario en el que escribió Cervantes.

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