Reencuentro de personajes, de Elena Garro

Más conocida por su vida sentimental, la labor artística de Garro (poeta y narradora) ha quedado muchas veces sepultada por su biografía. Incluso en esta edición de Drácena de su “Reencuentro de personajes”, la faja no puede evitar mencionar que la escritora fue “mujer de Octavio Paz, amante de Bioy Casares, inspiradora de García Márquez y admirada por Borges”; muchas referencias literarias, pero ninguna relacionada con la valía como autora de Garro. Sólo con su papel de mujer, o musa.

“Reencuentro de personajes” es, sin embargo, una novela que se defiende por sí sola. Metaliteraria, nos narra la historia de Verónica, mujer sometida a los caprichos de Frank: un supuesto asesino que, con su grupo de amigos de París, parecen haber inspirado la novela de F.S. Fitzgerald “Suave es la noche”. Pero sobre todo, la obra puede leerse hoy como una denuncia (da igual hasta qué punto autorreferencial) del sometimiento de muchas mujeres a hombres crueles, criminales, a los que parecen enganchadas como a la peor de las drogas.

La dependencia de Verónica hacia Frank, el carisma de éste que lleva a convencer a sus amigos y a la propia Verónica de haber sido cómplices de sus crímenes, y la investigación (el camino de autoconocimiento) de Verónica para hallar en la novela de Fitzgerald y en “Retorno a Brideshead” de Evelyn Waugh un modo de escapar a Frank son los ingredientes con los que se construye una novela todavía hoy vanguardista en muchos aspectos e irreverente en muchos otros, además de singularmente onírica.

Como bien señala Marta Sanz en su epílogo a la obra, estamos ante un texto que juega con el límite de los géneros, que hace suyo el “atractivo pastiche de la posmodernidad. Porque en “Reencuentro de personajes” leemos una pieza de género fantástico o de género negro; una novela romántica; leemos una “road novel”, en la que Verónica y su extraño amante recorre Rímini, Venecia, Florencia, Italia como espacio mítico de las pasiones desatadas y sanguíneas, Lausana, París; una novela de terror y, como en los dramas mexicanos de Buñuel, una novela social, en su crítica del clasismo de la oligarquía mexicana, su hipocresía, su intolerancia frente al adulterio femenino…”

Comparada por la ganadora del penúltimo premio Herralde con Twin Peaks, esta es, como decíamos al inicio, una obra que sin duda tiene fuerza suficiente para defenderse por sí misma, sin necesidad de utilizar como argumentos (de venta, comerciales, pero no son argumentos literarios) la biografía de la autora.

*Después de escribir la reseña, veo que no sólo a mí la faja de Drácena me había resultado escandalosa y machista. Y que la Editorial la va a retirar.  Conveniente rectificación.

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