Sin impuestos, no hay Estado Social; y sin Estado Social, no hay justicia redistributiva en forma de más escuelas, hospitales, pensiones y demás derechos… Sin justicia redistributiva, no puede haber auténtico bien común; sin bien común, no tiene sentido la democracia…
¿Qué es una sociedad en la que no existe la fiscalidad, los servicios de interés público se encuentran privatizados y cada cual debe cubrir sus necesidades con lo que le permitan sus propios recursos? Exacto, una sociedad de desiguales presidida por el único principio de “que cada cual se las apañe como pueda”: el individualismo más egoísta, una ley de la selva en la que los individuos se ven abocados a luchar por su supervivencia, una vez que han quedado desterrados las valores de la fraternidad y la solidaridad.
Es a partir de este razonamiento que el autor, Javier Sánchez Álvarez, abunda en la tesis de que podemos estar viviendo el final histórico del modelo democrático, a manos de la nueva ideología, el Neoliberalismo, la espada que empuña el capital internacional, envolviéndose en la bandera de la globalización y el progreso científico.
Una denuncia contundente que concluye proponiendo la única vía posible de salida y progreso, inmersos ya en la nueva Era del Conocimiento: la creación de una Nueva Sociedad Fuerte, socialmente justa.
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