Viene el Pájaro ya con lodo en la garganta

Reseña del poemario “Entrevista con el Pájaro”, un libro de José Viñals editado por la editorial Varasek

El orden de las ideas y las imágenes es aleatorio; la puntuación excéntrica; el autor se aleja de la tradición y vuelve a ella a voluntad; se privilegia el uso de un vocabulario levemente arcaico: “Quiere que siembre espantapájaros en la almáciga de víctimas oscuras, que me encapulle en la indecencia y me vuelva feroz contra mis dientes, la presa alada que persiguen, y su rencor contra la huida del poema, luminosa y abyecta” (p. 63).

PORTADA_ENTREVISTAEn definitiva, el poemario de José Viñals (Corralito, Argentina, 1930-Málaga, 2009) Entrevista con el pájaro (Varasek Ediciones, 2014, colección Buccaneers) es inquietante. Su superficie, en constante cambio, crea un extraordinario flujo de conexiones y disyunciones alimentadas por lo que el propio Viñals describe como “voces impuras, voces tristes, voces que escarban la basura” (p. 25).

Editado en su país natal en 1969, Entrevista se compone de 39 piezas que van desde unos pocos versos a varias secciones que abarcan varias páginas; algunos se encuentran en grandes bloques, algunos en párrafos tan breves que son prácticamente estrofas de un solo verso: “Uva a medio morder voy entre el vómito y el pánico” (p. 117).

Se nos avisa desde el enunciado de la obra: “Toda respuesta es una impostura”. Por lo tanto, toca al Impostor hacer las preguntas, al Pájaro responderlas. O al revés. Una obscenidad juguetona y lírica convive con una incandescente imaginería urbana y pastoral. Las referencias históricas y mitológicas se fundamentan en un impulso autobiográfico: “Y de pronto he caído, ebrio de borracheras seminales, a golpear en tu vientre, a desgarrar tu miedo de morirte con un enjambre de colmillos, a llorar gota a gota sobre tus ojos, a gemir por tu boca, a engendrar una raza despiadada, brutal y somnolienta bajo la gran encina de tu sangre tocada por la aurora” (p. 32).

El mundo mineral, industrial, teatral, real, natural y nostálgico se asocia al mundo inmediato. Tonos y registros fluctúan del ámbito de lo íntimo a la gran retórica (“Y Vos, Señora (en noble castellano) que tenéis manos tersas/ y sonrisa de fiesta delicada, ¿habéis visto la rara podredumbre/ del lucero del alba?” (p. 80), de la vindicación de lo simple (“Inútil la limosna que no se da por rencor a la limosna”, p. 101) a la de lo abstruso (“Esto culmina siento la embriaguez del silencio viene el Pájaro ya con lodo en la garganta cae como una cabeza de cordero bajo la guillotina-loba del hambre de morirse huyo en el pelo tengo sangre recién nacida voy a rodear de miedo de luz ángel pasmado…” p. 115).

El asunto de esta entrevista es la entrevista en sí misma. La poesía regresa al mundo concreto y sensorial del que procede. Los poemas narrativos (falsas reminiscencias, exhortaciones, cuentos de hadas) son interrumpidos por versículos que consisten en listas de fragmentos de oraciones exclamativas, celebraciones de asombro repetidas, sueños a la velocidad de la luz, colección desordenada de instantáneas: Polen/ pata de abeja/ flores secas/ inútil peripecia/ pez arrasado genital de escarcha voz sin tacto sin dedos extirpado de Dios como el granizo de una tormenta de verano.” (p. 121).

Viñals es dolorosamente consciente de la simultaneidad de presente, pasado y futuro. Su poesía jamás sugiere, su poesía dice. Es literal. Trasciende el impulso surrealista, desafía sus reglas. Sacrifica la coherencia, la uniformidad de tono, el mensaje secuencial y legible, en aras de una poesía alucinada, un artefacto intelectual y emocionalmente revitalizante: “Amanece entre risas el colibrí/ sobre el nidal piojoso/ hiede la albúmina/ y burbujea el sol como/ una ciénaga” (p. 123).

“Un hombre joven, de treinta años, escribe por las noches, escribe los fines de semana. Durante el día es fotógrafo de bodas y comuniones. Después, creativo de publicidad. Escribe por las noches, fuma, bebe ginebra. La botella es verde y el azul de la luz provoca transparencias, reflejos sobre la pared. Por las noches nace el pájaro, está naciendo un pájaro” (p. 13). Gabriel Viñals, en el prólogo, pone de manifiesto las innovaciones y las sinergias de la obra de su padre; sabe establecer las sutiles relaciones que establece su poesía; aporta a esta edición no solo su larga y profunda familiaridad con la lengua y la cultura en español, sino su condición de artista.

A lo largo de su trayectoria, José Viñals obtuvo numerosos premios entre los que cabe destacar el Premio Nacional de poesía de Villafranca del Bierzo (León, 2000) o el premio Internacional de poesía Jaime Gil de Biedma (Segovia, 2000). Sigue siendo, sin embargo, un poeta de culto. Por su extrema compresión, sus cambios tonales y estilísticos, la importancia liberadora de Entrevista es enorme.

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