Entrevista con Javier Sánchez: “Merkel o Macron resultan igual de nefastos que Marie Lepen. Todos defienden las hegemonía del modelo Neoliberal”

Entrevistamos a Javier Sánchez Álvarez, que acaba de publicar en Seurat ediciones “Ni Trump, ni Merkel, ni Rajoy. Cien ideas para salvar una democracia herida“, un libro donde repasa los desmanes políticos de las últimas décadas y sobre todo presagia un mundo dividido entre una élite dominante y acaparadora de toda la riqueza del planeta y una enorme masa de trabajadores precarizados.

Mundo Crítico: Ni Trump, ni Merkel, ni Rajoy. ¿Forman los tres políticos parte de la misma estrategia?

Javier Sánchez: No le quepa duda. Los tres trabajan para consolidar esa Dictadura de los mercados y de las aristocracias financieras que ponen en marcha en el mundo Anglosajón Reagan y Thatcher hace ya casi 40 años. Un modelo que quiebra el anterior de Capitalismo Social de Mercado donde la Socialdemocracia resultaba hegemonice. La gran diferencia entre uno y otro sistema se situaría en el rango del factor trabajo en el equilibrio del modelo económico. Para el Neoliberalismo, el factor trabajo se somete el factor Capital.

M.C: En el caso de Merkel, su reciente victoria ha sido visto con alivio incluso por parte de la izquierda, pues supone un muro para la ultraderecha, algo marecido a lo que pasó con Macron en Francia o se puede pensar del PP en España.
J.S: Desconozco a que izquierda se refiere usted. Para aquella con la que yo me identifico Merkel o Macron resultan igual de nefastos que Marie Lepen. Todos defienden las hegemonía del modelo Neoliberal, aquellos con tintes elitistas e internacionalistas y esta, como Trump, con rasgos populistas y nacionalistas. Para mi los dos modelos son igual de perversos.

M.C: ¿Cuáles son los dos o tres retos más importantes a los que se enfrenta en Europa la democracia?
J.S: Si me habla de Europa el primero de todos seria la reconstrucción de unos valores que inspiraron su fundación y que hoy han desaparecido sustituidos por un pragmatismo de los mercaderes. En esa Europa que sitúa al ciudadano por detrás de los Mercados y de las Reglamentaciones, yo y otros muchos no nos sentimos representados. Ese déficit de representación constituiría el segundo gran problema.

La solución solo puede venir de una Sociedad Fuerte, conformada por individuos dotados de un amplio nivel de conciencia, responsabilidad y libre albedrío. Lo cual se consigue con mucha más y mejor Educación.

M.C:. De su libro se infiere que una de las soluciones para esos retos pasaría por una democracia más directa. Es una propuesta que incluso partidos que hicieron de ella su bandera, como Podemos, parecen haber abandonado. Pero usted defiende que hay que implicar más al pueblo en el Gobierno.
J.S:La idea de los grandes líderes salvadores de la Patria, tan vinculada a la historia del siglo XX, esta muerta. Ni este ni aquel (ponga usted el nombre que mas le agrade) van a llevar su país y el mundo a la armónica solución de los grandes y complejos problemas a los que se enfrenta. La solución solo puede venir de una Sociedad Fuerte, conformada por individuos dotados de un amplio nivel de conciencia, responsabilidad y libre albedrío. Lo cual se consigue con mucha más y mejor Educación.

M.C. Sin embargo, eso no garantiza decisiones más acertadas. El pueblo puede tener puntos de vista más regresivos que los de sus políticos en muchos temas, como la inmigración. Incluso, ahora mismo, en Cataluña ¿no pediría el pueblo si se votara más mano dura?
J.S: El pueblo, si no se lo deja arrebatar por las castas y élites al servicio de los mercados, seguirá siendo el único titular de la soberanía. Por lo tanto su legitimidad resultaría indiscutible. Cuestión muy diferente es cómo a cada paso Élites y Mercados intentan manipular esa voluntad soberana.

Estamos construyendo un futuro de clases sociales y castas donde unos pocos controlaran el 90% de las riquezas del mundo (España incluso puede ir más deprisa) y donde las masas de ciudadanos se moverán entre el precariado, la marginación o la alienada subsistencia

M.C. ¿Cómo ve usted la crisis de Cataluña, qué solución propone?
J.S: Una pelea entre dos fuerzas nacionalistas extremas igual de irracionales. Cada una tiene una parte de razón y mucho de fanatismo y de manipulación. No creo en las banderas que para mí siguen siendo el último refugio de los canallas. Aun y con todo considero que Cataluña ha sido no muy bien tratada por la derecha nacionalista Española. Cataluña no necesita independencia pero si DIFERENCIA. No se puede tratar igual al presidente de una Comunidad histórica, un país, como representa este territorio que al Presidente de Madrid, comunidad que se sacaron de la manga los neo-franquistas durante la transición para constituir aquel “café para todos” tan a gusto de la Monarquía impuesta.

M.CSi recetas como las suyas no se llevan a cabo, ¿qué futuro nos espera? ¿Qué puede esperar el trabajador del futuro próximo si ganan Trump, Merkel y Rajoy y las políticas que representan?
J.S: El futuro aparece ya ante nuestros ojos y solo puede no resultar palpable y evidente para aquellos ciegos o quienes por miedo o comodidad prefieren vivir con los ojos cerrados. Como decía Aldous Huxley estamos llegando a esa cárcel sin barrotes donde los presos ignoran su cautiverio. Estamos construyendo un futuro de clases sociales y castas donde unos pocos controlaran el 90% de las riquezas del mundo (España incluso puede ir más deprisa) y donde las masas de ciudadanos se moverán entre el precariado, la marginación o la alienada subsistencia.

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